jueves, 22 de diciembre de 2016

invierno.

‘Una noche más caigo entre los brazos
de aquellos que vivieron antes que yo,
que aprendieron y sufrieron antes que yo.
La cálida calma del verano pasó hace ya tiempo,
y el otoño amenaza con irse al igual que vino;
no se ha llevado nada.
Una noche más intento encontrarme en sus palabras,
buscando abrir una ventana que dé luz a mi alma,
pero sólo entra el frío anunciando la llegada
de un invierno que ya no me dice nada.’

sábado, 10 de diciembre de 2016

Otra realidad.

'Me gustaría decir que te lo di todo sin esperar nada a cambio,
pero ambas sabemos que soy egoísta y que siempre esperé más,
y que tú, ganándome a lo peor, nunca diste lo que por inercia te pedí.
Es cierto que a veces me sentía una extraña entre tus brazos,
no me conocía, pero ahora entiendo que entonces era yo,
que mi hogar eran tus abrazos, que mi razón de ser eran nuestros besos
pero de eso ya no queda nada, y dime, ¿queda algo de mí?
Deseo mirarte y verme de nuevo en tus ojos como solíamos ser,
pero tus ojos tampoco son los mismos, y tu alma ya no puede reflejar la mía.
Fuimos quienes fuimos, hicimos cosas que nunca antes habíamos vivido,
gastamos nuestro tiempo persiguiendo un sueño imposible, y tú dejaste de soñar antes que yo.
No puedo culparte por querer dejar atrás a alguien que sólo sabe vivir en su cabeza,
alguien como yo no puede ofrecer más que promesas basadas en algo que no existe,
mi único mundo está dentro de mi imaginación, me niego a bajar a la realidad,
siempre lo hice, pero aún más ahora que en la vida real tú ya no me das la mano.
Si nunca pude vivir ahí abajo cuando estabas para guiarme, dime, ¿cómo puedo hacerlo ahora?
No hay ninguna mano que coja la mía y me enseñe que hay algo bueno más allá de mi cerebro,
no encuentro razones para seguir adelante porque mi vida es inexistente,
porque si no te encuentro al otro lado de mi cama, prefiero seguir soñando con otra realidad,
la única que siempre había conocido, la única que jamás me fallará.’

martes, 6 de diciembre de 2016

Mariposas.

Nunca tuve esas mariposas en el estómago de las que todo el mundo habla.

Contigo fue más parecido a esa sensación de estar en un mar en calma y, de repente, sentir cómo una ola rompe contra tu espalda y su fuerza te arrastra unos cuantos metros bajo el agua sin que tú puedas hacer nada excepto esperar.

Nuestro primer beso fue el momento en el que la ola me alcanzó. Todas las mariposas que hubieran podido existir dentro de mí murieron ahogadas en ese mismo instante. Sólo recuerdo el fulgor de un mar enfurecido, lleno de rabia, lleno de vida, abriéndose paso en mis entrañas. Unas simples mariposas nunca hubieran conseguido crear esa sensación de éxtasis que sentía al saberte mía aquella noche.

Así fue al principio. Cuando todo empezó, eras una tormenta que venía a darle electricidad y emoción a un cielo teñido de tristeza y confusión. Al principio me dabas la fuerza de todas las olas del mar, y en cada beso me ahogaba pero disfrutaba de la adrenalina. Eras una explosión, un terremoto que me dejaba en ruinas, pero no importaba porque siempre me reconstruías.

Luego pasó el tiempo y dejaste de ser un mar salvaje para ser más amable. Nuestros besos podían ser batallas de miles y miles de guerreros cuando se daba el momento indicado, pero habían dejado de serlo a cada instante. Cuando paseabas por mi interior me invadía un calor agradable, como el de un rayo de sol en una tarde de otoño. Las olas habían desaparecido. El mar estaba en calma.

Nunca hubo mariposas porque unas simples alas revoloteando en mi interior jamás hubieran podido describirte. Hubiera necesitado todas las mariposas del mundo y aun así serían pocas. Cuando dejaste de ser mi locura pasaste a ser mi paz. Eras un manto de esperanza que cubría todos los rincones oscuros y fríos en los que no existía nada. Entonces descubrí que existía eso que algunos llamaban felicidad, y que provenía de algo que yo no había creado. No supe ver cómo te convertías en una droga a la que siempre volvería.

Tus dedos llenaban de colores un lienzo vacío que daba sentido a emociones que nunca antes había sido capaz de sentir. Todo lo relacionaba contigo, porque todo tenía un significado si eras tú quien se lo otorgaba. Mi vida entera podía estar pendiendo de un hilo, pero al estar entre tus brazos me desentendía de la realidad. La única paz que he conocido ha sido la de cerrar los ojos y sentir tu corazón al compás del mío.

Sin embargo, cuando te fuiste volvió la tormenta. Si mis cielos habían empezado a clarear, se vieron invadidos por unas nubes más oscuras que nunca antes. Te convertiste en eso de lo que me protegías, y supe entonces que la guerra real había comenzado. No existirían más metáforas sobre el amor. El amor nunca es guerra, ni siquiera cuando más lo parece. El amor es la tranquilidad del alma, y cuando se acaba comienza una batalla contra alguien que no conoces, alguien que llevaba ahí todo el tiempo y no se atrevía a salir. Te busco como un adicto detrás de una última dosis de alegría. Nunca es el último, y realmente nunca traen la felicidad.

A veces, cuando intento volver a encontrar esa paz, me gusta cerrar los ojos e imaginar que alguna vez hubo mariposas y que sus crisálidas siguen ahí esperando nacer de nuevo. Intento buscar el significado de la vida ahora que los colores han desaparecido y no puedo entender nada porque la soledad lo cubre todo. Mis dedos no son capaces de crear nada, y no sé si alguna vez lo hicieron. Quizás yo le di algún significado a tu vida, y me traería algo de paz saber que así fue para no pensar que malgasté mi vida en un sueño. La paz es imposible porque es sólo un sueño más, y los sueños siempre se acaban.


Al menos eso me da esperanzas. Las pesadillas también son sueños, y como tal esta también debe acabar.

domingo, 27 de noviembre de 2016

Por las mañanas grises.

Por las mañanas grises, por esas que resultan en tardes amargas y noches blancas.
Esos momentos en los que nada parece tener sentido, en los que deseas que la lluvia pudiese borrarte como borra todo aquello que ensucia las calles. Así como sientes ser una mancha más en la vida de los demás.
Que sabes bien que el alcohol no va a conseguir que le olvides, ni va a hacer que él te quiera, pero sigues intentándolo cada fin de semana. Y en el fondo de cada vaso se esconde un nuevo enigma que no puedes resolver, misterios que nadie más sabe ver y que te ahogan poco a poco.

Empiezas a cuestionarlo todo, desconfías de los reflejos de un espejo que empieza a mostrar lo que tienes dentro. Las sombras abrazan tu cárcel de huesos, que se descompone al compás de tantos recuerdos que ya deberían estar muertos. Y todos los días escuchas el murmullo de aquellos que te ven pasar, pero nunca entiendes sus palabras porque hablan en otro idioma.
Sin embargo, a veces deseas darte la vuelta y cambiar la rutina, existir como algo más que un fantasma en pasillos que no son lo suficientemente oscuros como para esconder tu alma. Sabes que el espejo nunca miente y que ellos también pueden ver lo que tú sientes.
Por eso buscas, casi desesperadamente, alguien que no te juzgue. Alguien que te tienda una mano y te dedique una sonrisa alegre. Pero eso no es suficiente. Nada parece serlo últimamente.

A veces parece buena idea escapar, dejar de ser prisionera de ti misma, en esas noches oscuras en las que el futuro se esfuma y un presente vacío toma el control de todo. A veces quieres destruir tu prisión, pero sigues aquí todavía.


Esto va por esas noches, para que sigas viva, para que te quedes y encuentres otra solución.

jueves, 14 de abril de 2016

estar vivos es una victoria.

Hay noches en las que dormir se convierte en algo imposible,
sabes que si te atreves a cerrar los ojos, miles de demonios cobrarán vida en tu cabeza y te torturarán con palabras que ya conoces muy bien, palabras que llevas desafiando desde que dichos demonios hicieron de tu mente su casa.
No es fácil echarlos, a veces parece que ya no están, pero luego vuelven y siempre vuelven más fuertes de lo que eran antes. Intentas hacerles desaparecer, lo intentas todo, pero nada funciona, y te empiezas a preguntar si no tendrán razón ellos: si no estarás mejor muerto.
Pero hay días en los que ellos no están, días en los que te sientes vivo, ¿verdad?
Hay días en los que deseas que el sol nunca se ponga, pero no por miedo a los monstruos que viven dentro de ti, sino porque disfrutas de tu vida. Ya sea con amigos, o tú solo, haciendo cualquier cosa que te haga feliz y te llene por dentro, conoces esa sensación de estar lleno de vida.
Hay noches en las que estás vacío, no tienes nada dentro, y esa sensación se ha convertido en una memoria lejana que lejos de hacerte feliz, te arrastra más y más al borde del abismo.
Pero no eres tú el que está en control de esas noches, te miras al espejo y ves a alguien que es el reflejo de un ser humano que no reconoces. Tú no eres eso, tú no eres ojos rojos y lágrimas que duelen, no eres el temblor de tus manos, no eres ese segundo de duda cuando sales al balcón, no eres el sentimiento de culpa, no eres un alma perdida esperando el final.
No eres nada de eso. Eres tú, derrotado ante el espejo, sí, pero eres tú y estás vivo. Tus ojos volverán a brillar con el fuego que llevas dentro, volverás a reír, volverás a sentir la vida correr por tus venas. Puedes darle un puñetazo al cristal y destrozar tu reflejo, puedes salir a la calle y gritar que sigues aquí. Quizás la mayoría no entienda qué quieres decir, pero te prometo que yo sí lo haré, y gritaré contigo porque somos más fuertes que ellos, porque somos guerreros en una lucha que nadie más ve, porque luchamos día a día contra nuestra propia mente.
No es más que una batalla contra nosotros mismos, a vida o muerte, y todos sabemos cuál tenemos que elegir. Así que, no hagas caso a tu reflejo, elige seguir luchando para poder vivir de nuevo, y sobre todo, estad orgullosos de vosotros mismo por seguir vivos.
Cada noche que conseguimos dormir y callar a nuestros demonios es una noche en la que hemos ganado, no te rindas ahora que has pasado tantos años luchando en esta guerra, cuando queda tan poco para ganarla.

martes, 12 de abril de 2016

lluvia.

Ayer alguien me preguntó por ti, fue una de esas personas que tú conocías, esa gente que me miraba sólo porque iba a tu lado, y no supe qué decir ya que ellos no sabían que tú...
Nunca supe qué contestar cuando me preguntaban por ti, y eso todavía no ha cambiado. Han salido nubes negras en este cielo de abril y espero que ellas me hagan olvidarme de todo. Noto la lluvia sobre mí pero siempre llueve más dentro de mi alma, quizás por eso no me molesta andar bajo el agua. Dejaste un vacío que ni siquiera la humedad puede ocupar, y siento cómo se escapa mi vida en cada paso que doy sin rumbo por una ciudad que me susurra tu nombre en cada esquina. A veces el viento me dice que sigues aquí, me acaricia la espalda en tu ausencia, me provoca escalofríos, y me revuelve el pelo como tus manos solían hacerlo. No es fácil seguir así, pero supongo que no queda otra ahora que no estás, ahora que sé que nunca vas a regresar. Los días pasan y sigo mirando el reloj esperando que vuelvas, sigo mirando por la ventana con la esperanza de ver tu cara reflejada en el cristal, sigo esperando que vuelvas a por mí, preguntándome por qué te fuiste y me dejaste aquí. Pero lo único que hay en mi ventana son gotas de lluvia, y lo único que volverá a por mí será la tristeza si no dejo de pensar en ti.
Siempre me pareció bonito ver el atardecer, pero ahora sólo me recuerda a esas tardes en las que paseábamos juntos dejando que la noche, poco a poco, se apoderase de nosotros. Y hasta el más bonito de los amaneceres está vacío si tú no ocupas el espacio al otro lado de mi cama para verlo conmigo. Las cosas que antes me llenaban de vida no hacen sino retrasarme en mi búsqueda por darle un fin, y es que no queda nada, nada, que me haga tener fe en mí, no hay nadie capaz de sacarme de aquí y sé que tengo que ser yo, pero tú ya no existes... y yo no existo sin ti.

Presentación.

Probablemente si estás aquí es porque he puesto un link en Twitter que te ha traído, por tanto no creo que sea necesario que me presente porque ya me conoces, pero por si acaso, mi nombre es Noelia. Eso es todo lo que me parece importante que sepáis sobre mí, el resto lo conoceréis a través de lo que escriba.

La idea de este blog es publicar relatos, intentos de poesía, y cualquier cosa que se me venga a la cabeza, cosas que escribo y que me gustaría compartir con el mundo sólo porque sí. A veces daré mi opinión sobre algunos temas que me interesan y todo lo que escriba estará bajo mi punto de vista, no tenéis por qué estar de acuerdo, no todos compartimos los mismos ideales, pero creo que siempre es interesante leer lo que alguien tiene que decir sobre un tema en particular así que... espero que me leáis y, sobre todo, que disfrutéis haciéndolo.