'Me gustaría decir que
te lo di todo sin esperar nada a cambio,
pero ambas sabemos que
soy egoísta y que siempre esperé más,
y que tú, ganándome a
lo peor, nunca diste lo que por inercia te pedí.
Es cierto que a veces
me sentía una extraña entre tus brazos,
no me conocía, pero
ahora entiendo que entonces era yo,
que mi hogar eran tus
abrazos, que mi razón de ser eran nuestros besos
pero de eso ya no queda
nada, y dime, ¿queda algo de mí?
Deseo mirarte y verme
de nuevo en tus ojos como solíamos ser,
pero tus ojos tampoco
son los mismos, y tu alma ya no puede reflejar la mía.
Fuimos quienes fuimos,
hicimos cosas que nunca antes habíamos vivido,
gastamos nuestro
tiempo persiguiendo un sueño imposible, y tú dejaste de soñar antes que yo.
No puedo culparte por
querer dejar atrás a alguien que sólo sabe vivir en su cabeza,
alguien como yo no
puede ofrecer más que promesas basadas en algo que no existe,
mi único mundo está
dentro de mi imaginación, me niego a bajar a la realidad,
siempre lo hice, pero
aún más ahora que en la vida real tú ya no me das la mano.
Si nunca pude vivir
ahí abajo cuando estabas para guiarme, dime, ¿cómo puedo hacerlo ahora?
No hay ninguna mano
que coja la mía y me enseñe que hay algo bueno más allá de mi cerebro,
no encuentro razones
para seguir adelante porque mi vida es inexistente,
porque si no te encuentro
al otro lado de mi cama, prefiero seguir soñando con otra realidad,
la única que siempre
había conocido, la única que jamás me fallará.’
No hay comentarios:
Publicar un comentario