Quizás nada vuelva a
llenarme por completo,
quizás el problema sea
que no puedo avanzar
por puro miedo a que no
seas tú quien me espere.
Cómo hacerlo, si no me
imagino entregándome, dando todo lo que soy,
a alguien que no seas tú,
si no imagino mi cuerpo en otras manos,
si eres tú la única persona a la que confiaría
mi piel, razón de fe,
si quizá es cierto que al
final eres tú a quien pertenece mi ser.
Ojalá pudiese olvidarte
por un momento y recalibrar
la visión de estos días,
volver a tomar el control de mi vida, poderme entregar
a desconocidos que nunca
volveré a mirar, y que no me cueste tanto saberte imposible,
aunque olvidarte siga
siendo una imposibilidad.
Pero nunca soy capaz de
hacerlo,
nunca logro consumar la
huida y siempre vuelvo,
y aunque cada experiencia
me aleje de ti permanece siempre el sueño;
esta imagen hecha de
mentiras y recuerdos.
Te pediría salir de mi
mente, pero no estoy en posición de pedirte nada;
quizás te guste saber que
tienes mi poder,
a mí me gustaría que lo
pudieses devolver.
Quizás lo hayas intentado
alguna vez,
pero una vez probado el
néctar está la sed
y como yo también lo he
vivido no puedo culparte,
de hecho, ya ni siquiera
intento echarte.
Ya ves, excepto yo, quizás
al final todo acabe bien.