A veces es imposible no preguntarse la razón de nuestra existencia en este
mundo. ¿Quiénes somos? ¿A dónde se dirigen nuestros pasos? Existen infinitas
respuestas a estas preguntas, y ninguna sería real. Es imposible saber qué nos
depara el futuro. El futuro. Casi todos nuestros problemas tienen que ver con
el futuro. El futuro y el pasado no nos dejan disfrutar del presente pues en el
presente casi nunca ocurre nada - ¿existe siquiera el presente? - y tendemos a
evadirnos y protegernos en tiempos que no importan realmente. No podemos saber
dónde vamos y, sin embargo, es en lo que más pensamos. ¿Estaré en esta ciudad
el año que viene? ¿Aprobaré ese examen que tanto me asusta? ¿Tendré pareja
pronto? No hay respuesta válida para ninguna de estas cuestiones, pero no
podemos evitar pensar en ellas. No somos nadie. No podemos responder a estas
preguntas porque estamos en una constante evolución. Si pensamos en quiénes
éramos hace un año nos daremos cuenta de que esa persona es una extraña, de que
no nos sentimos completamente identificados con ella. ¿Por qué seguimos dándole
vueltas a la misma cuestión? No somos nadie, pero somos tan egocéntricos que no
podemos admitir tal afirmación. Queremos que alguien nos quiera y nos engañamos
pensando que queremos su felicidad, pero cuando nos aburrimos buscamos gente
nueva y no nos preocupa el daño que sufran mientras nosotros estemos bien. Nos
toca admitir que somos animales egoístas y eso nos provoca malestar porque, en
el fondo, todos deseamos ser perfectos, mostrar un ejemplo a seguir para el
resto. Queremos encontrar la solución a todos los problemas que nos rodean
porque no podemos resolver el enigma que supone nuestra mera existencia.
Queremos sentir algo pero todo lo que sentimos se basa en recuerdos e
ilusiones. Queremos ser mejores pero nos da igual cómo conseguir serlo y
hacemos daño si es necesario hacerlo. Seguimos preguntándonos por el futuro y
ahogándonos en el pasado. ¿Quién vive en el presente a estas alturas cuando se
está tan bien en la mente? No nos gusta la realidad porque no hacemos nada por
cambiarla, porque es más fácil esconderse, porque es más fácil huir cuando toca
aguantar y nadie hace ningún esfuerzo por intentar quedarse.
¿Dónde queremos llegar con todo esto? ¿Cómo pretendemos avanzar?
No hay comentarios:
Publicar un comentario