martes, 9 de mayo de 2017

Existir.



A veces es imposible no preguntarse la razón de nuestra existencia en este mundo. ¿Quiénes somos? ¿A dónde se dirigen nuestros pasos? Existen infinitas respuestas a estas preguntas, y ninguna sería real. Es imposible saber qué nos depara el futuro. El futuro. Casi todos nuestros problemas tienen que ver con el futuro. El futuro y el pasado no nos dejan disfrutar del presente pues en el presente casi nunca ocurre nada - ¿existe siquiera el presente? - y tendemos a evadirnos y protegernos en tiempos que no importan realmente. No podemos saber dónde vamos y, sin embargo, es en lo que más pensamos. ¿Estaré en esta ciudad el año que viene? ¿Aprobaré ese examen que tanto me asusta? ¿Tendré pareja pronto? No hay respuesta válida para ninguna de estas cuestiones, pero no podemos evitar pensar en ellas. No somos nadie. No podemos responder a estas preguntas porque estamos en una constante evolución. Si pensamos en quiénes éramos hace un año nos daremos cuenta de que esa persona es una extraña, de que no nos sentimos completamente identificados con ella. ¿Por qué seguimos dándole vueltas a la misma cuestión? No somos nadie, pero somos tan egocéntricos que no podemos admitir tal afirmación. Queremos que alguien nos quiera y nos engañamos pensando que queremos su felicidad, pero cuando nos aburrimos buscamos gente nueva y no nos preocupa el daño que sufran mientras nosotros estemos bien. Nos toca admitir que somos animales egoístas y eso nos provoca malestar porque, en el fondo, todos deseamos ser perfectos, mostrar un ejemplo a seguir para el resto. Queremos encontrar la solución a todos los problemas que nos rodean porque no podemos resolver el enigma que supone nuestra mera existencia. Queremos sentir algo pero todo lo que sentimos se basa en recuerdos e ilusiones. Queremos ser mejores pero nos da igual cómo conseguir serlo y hacemos daño si es necesario hacerlo. Seguimos preguntándonos por el futuro y ahogándonos en el pasado. ¿Quién vive en el presente a estas alturas cuando se está tan bien en la mente? No nos gusta la realidad porque no hacemos nada por cambiarla, porque es más fácil esconderse, porque es más fácil huir cuando toca aguantar y nadie hace ningún esfuerzo por intentar quedarse.

¿Dónde queremos llegar con todo esto? ¿Cómo pretendemos avanzar?

No hay comentarios:

Publicar un comentario